Casa Amiga demanda justicia de género en Ciudad Juárez



Casa Amiga brinda un servicio de atención en crisis las 24 horas: (656)690-83-00.

Casa Amiga brinda un servicio de atención en crisis las 24 horas: (656)690-83-00.

POR: VIRGINIA BULACIO  

El Nuevo Sol  

Los Ángeles, CA.——En Ciudad Juárez, se cuestiona la desaparición de mujeres y niños mientras la violencia extrema continúa rondando en las calles, en las casas y en las fábricas. Cuerpos de mujeres y adolescentes desaparecidas, mujeres violadas y mutiladas antes de morir y hasta trozos de cadáveres en el Valle de Juárez, forman parte de un rompecabezas violento de esta ciudad que ha visto más de 11,000 asesinatos en sólo cuatro años, la mayoría de ellos (98 por ciento) sin ser siquiera investigados.

Los famosos casos de las muertas de Juárez de los 1990 dieron paso a una violencia extrema y generalizada de fines de la primera década de 2000 como resultado de los operativos militares y policiacos de la llamada Guerra contra las Drogas que estableció el ex presidente mexicano Felipe Calderón y que dejó un saldo en sólo seis años de más de 120 mil homicidios, 26 mil desaparecidos y cientos de miles de desplazados.

Las oficinas de Casa Amiga “Esther Chávez Cano” en Ciudad Juárez, Chihuahua. Foto cortesía de Institute for Arts and Media, para El Nuevo Sol.

A pesar de este panorama aterrador que llevó a Juárez a convertirse en la ciudad más violenta del mundo, la fe de un futuro mejor y con justicia nunca se perdió en la ciudad. Han sido las madres, las familias y las organizaciones civiles las que han trabajado en conjunto, bajo la intensidad del miedo, pero con una fuerza inquebrantable.

Casa Amiga “Esther Chávez Cano” es el mejor ejemplo de ello. Casa Amiga es una organización civil independiente líder en el campo de la prevención de abusos de género e infantil y el “fomento a una cultura de respeto total a la integridad física, emocional y sexual de las personas”.

Su nueva directora, Irma Guadalupe Casas Franco, de 36 años, se une en esta trayectoria para que estos casos de violencia sean expuestos, denunciados y tratados. Desde Juárez a Los Ángeles, Casas Franco, viajó para presentar un panorama desolador de casos reales.

En una presentación frente a estudiantes, profesores y trabajadores de la Universidad del Estado de California, Northridge (CSUN) el pasado 19 de marzo, Casas Franco explicó: “Hay muchos casos de situación de violencia hacia las mujeres: casos de pobreza extrema, mujeres con casos de violencia estructurales”.

Más que un centro de crisis, Casa Amiga forma parte de un afectuoso hogar, donde las mujeres y jóvenes que han sufrido violencia doméstica o abusos sexuales se desahogan, denuncian si es el caso y comparten sus experiencias. En Casa Amiga, las personas se dan cuenta de que no están solas y que estos casos se repiten en la ciudad. Junto a charlas y terapias, las personas aprenden que hay semillas de esperanzas.

“Los cuerpos de las mujeres aparecían en el desierto, torturados, mutilados”, mencionó Casas Franco. “Esther Chávez Cano levantó la voz a nivel internacional. Ella dijo: ‘voy a trabajar por las mujeres que sobreviven’ y así nace Casa Amiga”.La historia de Casa Amiga comienza se remonta a 1993 con el establecimiento del Grupo 8 de Marzo, cuya labor fundamental fue recopilar información y denunciar los asesinatos y desapariciones de mujeres en esa región fronteriza. En 1999, Esther Chávez Cano, la fundadora de Casa Amiga, se dio cuenta que era necesario crear un centro de atención, asesoramiento y apoyo para mujeres que sufrían violencia.

Luego de trabajar como voluntaria en la organización, Casas Franco terminó su maestría en psicología y comenzó a coordinar la unidad de psicología de Casa Amiga.

Tras la muerte de la fundadora de Casa Amiga, Casas Franco continúa como directora del proyecto, siguiendo las enseñanzas que marcaron los principios de esta organización: promover una cultura sin violencia.

Durante sus años de trabajo, Casas Franco recuerda con claridad uno de los casos que se le quedó grabado.

“Ellos eran amigos míos… yo nunca pensé que él podía asesinarla y fue cuando me di cuenta de cómo la violencia familiar te puede llevar a la muerte y que las demás personas no nos damos cuenta que lo estamos viviendo”, comentó Casas Franco sobre un caso en el 2001 donde una compañera de trabajo fue apuñalada a muerte por su esposo.

Según Casas Franco, los casos que se escuchan en Casa Amiga son terriblemente violentos, como asesinatos en fiestas de quinceañeras, casos de robo y abuso sexual hacia mujeres y niños.

“Llegaron mujeres que decían: ‘asesinaron a mi esposo en mi casa y me violaron a mí, a mi hija y a mi sobrina. Nos torturaron y luego se fueron’. Nosotras (en Casa Amiga) no sabíamos que hacer con estos casos… Otras de ellas decían: ‘realmente a mí me detuvo la policía y me torturaron’”, relató Casas Franco.

Otro caso que subrayó la directora general fue el de dos jóvenes de 18 y 19 años de edad que estaban tomando con unos amigos durante la noche en Ciudad Juárez.

“Llega la policía, los separan y los policías las violan a ellas y les dicen: ‘no digan nada porque sabemos dónde viven… y vamos a ir a tu casa’. Y esto sucedió dentro de la fiscalía”, reclamó Casas Franco.

Directora general de Casa Amiga en Ciudad Juárez, Irma Casas Franco, hablando con Hermán Rodríguez, maestro de psicología educativa y de estudios Chicanos/as de CSUN. Foto: Virginia Bulacio/ENS.

Uno de los asistentes al evento, Hermán Rodríguez, profesor de psicología educativa y de estudios Chicanos/as de CSUN, comentó que las personas que experimentan o que ven actos de violencia pueden llegar a sufrir traumas como el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).

Éste es un trastorno que se caracteriza por acontecimientos estresantes que involucra un daño físico o catastrófico para la persona.

“Estos casos pueden traer una trauma como el TEPT, porque ellos están expuestos a un tipo de violencia, especialmente si la vieron o la están oyendo y empiezan a tener miedo de no salir… entonces, poco a poco se empieza un ajuste psicológico con depresión y ansiedad”, explicó Rodríguez.

Casa Amiga se enfoca en casos de alto nivel de violencia y definitivamente estos casos forman parte de la realidad en Casa Amiga, donde trabajan con dos programas en particular: laintervención y la prevención. Se ofrecen talleres de violencia, autoestima, talleres de grupo y hasta talleres de duelo para las familias que han perdido a sus hijas. Éste centro brinda charlas sobre los derechos de las mujeres, terapias para hombres, mujeres, adolescentes, niños y homosexuales que sufren de violencia en Juárez.

Casa Amiga también ofrece atención psicológica, médica y legal a las personas.

Aparte de trabajar en estos casos, Casas Franco denuncia la desaparición de las mujeres de la cuidad. Comentó que en la mayoría de los casos, las mujeres y adolescentes que han desaparecido se encontraban en el centro de la ciudad buscando trabajo, caminando a la escuela o utilizando el transporte público para regresar a sus hogares.

“Nos enfrentamos a un sistema machista”, comentó Casas Franco. “Ella viene a Casa Amiga, la llevamos para que la revisen y el médico le dice ‘¿Dónde pasó esto?’ Ella responde: ‘A las 10 de la noche, en el centro’. Él la cuestiona: ‘¿Qué estaban haciendo en el centro?’… Trata de culparla por lo que le pasó. Es lo primero que hacen. Cuando son niños y niñas culpan a la madre, ¿Dónde estaba usted señora que no cuidó a sus hijas?”, explicó Casas Franco.

Mario Castillo, estudiante de maestría en comunicación, escuchó la presentación de Casas Franco y dijo que el gobierno debe tomar cartas en el asunto de estos casos de violencia.

“Es triste la situación. Da mucho miedo. El hecho de no poder reportar tantas violaciones a los derechos es, en sí, una violación al derecho de no poder expresarse”, afirmó Castillo.

Juan Ramón Guerra, estudiante de maestría en educación de CSUN, señaló que es una tragedia lo que está sucediendo en Juárez.

“Es una pérdida de seres humanos… siento un gran dolor porque hay madres y padres que lloran por sus hijas… creo que la única forma que va a parar es dando educación, buscando soluciones para tener ayuda de parte del gobierno y de parte de la población”, afirmó Guerra.

Las personas que asistieron la presentación de Casas Franco en CSUN se sorprendieron del trabajo de Casa Amiga y admiraron la firmeza y responsabilidad a su labor en Ciudad Juárez por parte de la directora general.

“La presentadora es muy valiente, hace un buen trabajo en proteger los derechos de las mujeres y de los niños”, comentó Changyue Xie, estudiante de maestría en periodismo de CSUN.

De acuerdo a Casas Franco, todavía hay mucho para hacer en Ciudad Juárez; ella dice que la ciudad ha sido olvidada por el gobierno.

“En lo social, en lo político, en lo económico… ¿Cuáles son las excusas del gobierno? No tenemos dinero, hay muchos intereses, el gobierno se beneficia de la ganancia que hay en la trata de personas”, dijo Casas Franco.

Para ella, Ciudad Juárez siempre estará presente y comenta se esta creando un cambio en la ciudad, ya que hay personas, organizaciones y grupos que les interesa que la ciudad realmente mejore.

Luego de escuchar la charla, el estudiante Juan Ramón Guerra repitió el dicho No hay mal que por bien no venga. “Es una frase muy poderosa porque las situaciones que están pasando son extremadamente negativas. Pero como seres humanos tenemos la capacidad de ver de lo negativo y sacar lo positivo; que tengan fe en ellos mismo”, expresó Guerra.

Casas Franco coincidió en subrayar la fe y la esperanza que caracterizan el trabajo de Casa Amiga.

“Les presento un panorama bastante feo, pero nosotras tenemos esperanzas”, dijo Casas Franco. Sus historias representan la vida de mujeres, niños y familias que se refugian en Casa Amiga y que reflejan la realidad de la ciudad fronteriza.

“Amo la ciudad, amo la gente y yo creo que mucho de mi trabajo no puede ser reflejado en poco tiempo. Creo que otras generaciones van a vivir cosas mejores que las que me tocó a mí”, expresó Casas Franco.

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